domingo, 9 de agosto de 2015

Desde la Indignación e Incertidumbre

Una persona puede soportar varias cosas, existen diferentes límites dependiendo de la forma en que se presenten las circunstancias, pero sí existe algo que detesto a modo personal es la indiferencia y ausentismo. Esto se basa en que si en teoría existe un quiebre de una relación de años, lo mínimo es seguir en contacto, no desaparecer de la faz de la tierra y estar totalmente incomunicados, siendo que el termino de la relación como tal se dió por una crisis invisible, algo que va más allá de lo que puede sonar racional o no, fué lisa y llanamente una pendejada, un arranque de locura que el orgullo propia de una de las partes no fué capaz de reconocer y menos de subsanar.
La sola idea de terminar era algo que no se había pasado en ningún momento por mi mente, ni siquiera como un pensamiento fugaz, prácticamente era un tema taboo, algo que no merecía la pena siquiera reflexionar. ¿Cómo nunca se me cruzó por la mente la idea de poner fin a la relación? Fácil, porque nunca tuvimos un inconveniente o algo que detonara la sola idea de terminar, estabamos cerca de cumplir tres años y de repente casi como dando manotazos de ahogado se dió término a la relación como tal. No escribo desde el dolor, aunque así lo parezca, escribo desde la indignación e incertidumbre, aún a día de hoy cuando ya el término cumple un mes y medio sigo sin entender como una persona puede inventar las excusas más insólitas con tal de no dar su brazo a torcer.
Quizás si por una vez más hubiese reconocido mi error, que en este caso no tenía ganas de hacer puesto que estaba seguro de contar con la razón, la relación podría haber continuado, pero ¿Porque debería de hacerlo, sí yo no había cometido ningún error?¿Como podría mirarme al espejo y sentir respeto o admiración por quién estaba reflejado en él? Solo podría sentir vergüenza en caso de haberlo hecho, tendría que haber tenido cero amor propio y cero respeto por la persona que tanto me ha costado forjar.
Por consiguiente, a pesar de todo se acabó sigo sintiendo respeto conmigo mismo, pero ya no por la persona con la cual estuve, la cobardía caló demasiado hondo en su forma de ser, entró en una especie de crisis de la cual ya no saldrá, pero esta crisis ni siquiera es por un nosotros, es por ella, algo que ni siqueira ella misma entiende, un proceso plagado de contradicciones.
Hoy precisamente cumpliriamos dos años y diez meses, quizás por eso ya me quité el velo que no me dejaba ver la realidad, sino que yo mismo me dedicaba a buscar una forma de autoconvencerme de que las cosas habían sido diferentes, pero con el pasar del tiempo me he logrado dar cuenta de la realidad, de lo que quiero, cuando lo quiero y donde lo quiero; ya definí la forma en que lo lograré, pueden existir contratiempos pero debo seguir adelante, en pos de lo que quiero conseguir.
Como dice una famosa frase celebre: "La batalla más importante la libro cada día conmigo mismo...".

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