domingo, 2 de agosto de 2015

Capítulo I



Hoy es un día extraño, todo indica que aquel presentimiento que tuve la noche anterior se cumplirá, el punto es que no sé de qué manera se manifestará. Había perdido todo contacto con mi novia luego de una cena en la cual se mostraba particularmente distante y molesta, la culpa formaba parte del ambiente y esto lo estaba enrareciendo, en mi pensamiento cabía la certeza absoluta de que había actuado conforme a lo demandado por el asunto en cuestión, se pueden preguntar de que se trataba, pues es más fácil de lo que parece, se presentó una situación cotidiana pero especial, la celebración de mi título de historiador, esa que tanto me había costado conseguir y por la cual estaba notablemente orgulloso. Sin embargo, no me sentía completo, faltaba mi otra mitad, la responsable de que lo hubiese conseguido, (cabe señalar que mi familia fue un pilar fundamental durante el proceso), ella estaba ausente durante los preparativos de esta cena, por lo que la preocupación se palpitaba latente mientras se alistaban y finiquitaban los últimos detalles. El que estuviese ausente no hubiese sido problema en otra circunstancia, pero en este caso lo fue principalmente porque había dicho que llegaría temprano, inclusive antes de almuerzo y siendo las cuatro de la tarde aún no sabía nada de ella. Este fue un punto de inflexión en nuestra relación que me hizo cuestionarme muchísimas cosas, pero la más importante era: ¿Por solo un hecho aislado, crucificaré esa actitud? La respuesta fue categórica, si era capaz de reconocer que se había equivocado no habría problema, pero lo que nadie se esperaba fue su reacción al culparme de ser un exagerado al que no le importaba ella sino más bien el quedar bien frente a los demás. Por supuesto mi respuesta fue de desconcierto, la preocupación que sentía se transformó en ofuscación y en rabia, esto porque no lograba creer el nivel de caradepalismo (palabra inventada por mí :D) que tenía al culparme a mí y no reconocer su error.
Dejaré en suspenso lo que continua pero les contaré un poco de mí, mi nombre es Máximo el cual es herencia familiar al igual que mi segundo nombre, tengo veintiséis años, me encanta estudiar y tener grandes desafíos, estudié pedagogía y licenciatura en historia pero lo que de verdad me encanta es la historia enfocada principalmente en los estudios y relaciones internacionales, por lo mismo hice un diplomado en política comercial, ah me faltó añadir que me encantan los negocios, finanzas y el mundo comercial en general lo que es bastante raro por lo demás. Me caracterizó por una sed de conocimiento inagotable, me gusta saber de todo, sinceramente creo que es mi mayor mérito, todo lo que quiero aprender lo logro, quizás sin mucho esfuerzo producto de que una vez que aprendo a hacer algo y me resulta bien, decae mi esfuerzo faltando persistencia. En fin, dejaré este capítulo hasta aquí, espero continuar esta historia y bueno, saludos y gracias por leer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario